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26/09/2006 DESESTIMADO EL RECURSO DE APELACIÓN DE C.G.T.
CONFIRMADO:
Hay que ver que pesaditos que se ponen los “compañeros” de la CGT en sus circulares. En casi todas se tienen que acordar de nosotros, criticándonos, claro. Creen estar en posesión de la verdad, por encima del bien y del mal y deben creer que tienen derecho a censurarlo todo. Ahora acuso a la UGT, después arremeto contra CC.OO., después critico a la empresa, más tarde me meto con los que se prejubilan, etc. etc.
A este paso ¿Terminarán por acusarse entre ellos?
Porque, además, (y afortunadamente para todos) al no tener ninguna mayoría de representación sindical, estos “compañeros” de la CGT no quieren adquirir responsabilidad, ni negociar nada con la empresa, ni llegar a acuerdos. En definitiva, no se quieren “mojar”. No, prefieren dejarle este “marrón” a otros sindicatos. Deben pensar que es mejor criticar que hacer. Y desde esa critica, se permiten varios lujos:
Primero: con su habitual “talante dialogante” procuran reventar o bloquear todas las reuniones a las que asisten crispando el ambiente hasta que consiguen cabrear a todo el mundo y rompen la negociación.
Segundo: si no lo consiguen, aplican el plan B: “los palos en las ruedas”, su postura favorita. Consiste en poner todos los impedimentos y trabas habidas y por haber para no firmar nada. El resto de sindicatos ponemos las propuestas, el esfuerzo, el trabajo y la responsabilidad de la firma. A ellos solo les queda soliviantar al personal, calentar los ánimos y decir que lo conseguido es poco, malo, y que nos hemos dejado sin negociar esto o aquello, o que nos hemos vendido a no sabemos quien.
Y a dar “cera” a todo el mundo, que eso si se les da muy bien, para luego, aparecer ellos como los únicos salva patrias del mundo mundial.
Compañeros, sois tan prepotentes como insensatos. Estáis tan obcecados que da la sensación de que vais por una autopista a doscientos kilómetros por hora en dirección contraria y pensáis que todos los conductores que vienen de frente están equivocados. ¿Cómo se entiende si no que podáis amenazar con denunciar unos acuerdos (Call Center -noviembre de 1.999-, y prejubilaciones -Mayo de 2.000) en los que habéis participado en su confección cuando estabais en la UGT?. Incluso algunos de vosotros estabais en las mesas de negociación (léase Teo), y que además, habéis manifestado, públicamente repetidas veces, y por escrito, que los acuerdos son buenos.
Entendemos que el sindicalismo colérico, intransigente y obsesivo que practicáis es más peligroso y perjudicial para los trabajadores que el peor de los empresarios. Y por desgracia, el precio de vuestros desatinos y de vuestra irresponsabilidad lo tendremos que pagar el conjunto de los trabajadores de Citibank.
Como os podéis imaginar, no vamos a tratar de desmontar todas vuestras mentiras, insultos y acusaciones de esto o aquello. Sabemos que sería inútil, os inventariáis rápidamente otras más gordas, a ser posible.
El “Calumnia que algo queda” debe ser vuestro lema.
Lo que si tendríais que hacer es “ayudarnos a encontrar” la documentación que desapareció de nuestro despacho en La Moraleja cuando os “invitamos” a marchar. Nuestros archivos, nuestros escritos, todos nuestros papeles desaparecieron -casualmente- esa misma noche. ¡¡Incluso el megáfono!!. Sí, hombre, ese megáfono con el que luego nos dais las clases de sindicalismo y honradez ¿Será por eso por lo que vuestras palabras suenan tan falsas?
La deslealtad que demostráis al arremeter con ese resentimiento obsesivo contra los que os han defendido durante tantos años demuestra que sois gente de poco fiar.
¿Recordáis que alguno de vosotros seguís en el banco gracias a la Unión General de Trabajadores?.
¿Verdad que sí, Teógenes Ortiz López? Teo, va por ti: ¿A que tú sí que sabes que hoy estás trabajando en Citibank España gracias a los compañeros de la UGT que, cuando te iban a despedir y fuiste a nuestro despacho, primero te defendimos y luego te nombramos Delegado Sindical? Evidentemente, con las garantías sindicales inherentes al cargo que vienen recogidas en la Ley Orgánica de Libertad Sindical.
Desde luego, con esta intervención ¡¡¡ vaya perla salvamos !!! Ya solo nos faltaría por ver que tuviera la desfachatez de negarlo.
Por cierto, que cuando os fuisteis de nuestro despacho en La Moraleja, también desaparecieron más cosas como: el rencor, los malos modos, la crispación, el resentimiento y los insultos. Pero esas cosas como eran de alguno de vosotros, hicistéis bien en llevároslas... (Oído, Teo).
Para terminar, deciros que salir al paso ( y ésta, de verdad, si que es la última) de vuestros intentos de difamaciones no significa que nos cabreemos (ya sabéis, nosotros ya os conocemos) ni que vayamos a entrar en una guerra de comunicados. No, no es lo que queremos; porque sabemos que eso perjudica al conjunto de los trabajadores, y ahora tenemos asuntos más importantes por los que preocuparnos, y son estos, y no otros, los que ocupan nuestro tiempo. Además, eso sería seguiros el juego y saldríamos perdiendo. Nosotros no utilizamos vuestras armas.
Igualmente, y a estas alturas, dejar ya de decir las tonterías y las monsergas de siempre, como por ejemplo: “trato de favor”, “sospechosa permisividad de la empresa”, “vendidos”, etc. etc. Las de “corruptos y carroñeros” por ser nuevas, hicieron un poco de gracia.
Ya en serio: dejaos de rollos, porque vais a perder la poca credibilidad que os pueda quedar, aunque... ¡Será imposible, no os podréis aguantar! Tendréis que insistir en vuestros comunicados, volveréis a insultar, incluso, con palabras más gruesas. Y por supuesto, todo ello, cargados de razón, claro.
Lo dicho: si ya os conocemos...